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Road Trip Suiza - EP06

Bienvenido/a a Español con Sheila 

Episodio número 06

 

Este podcast va dedicado a todas aquellas personas que están aprendiendo español, conocen el vocabulario pero necesitan familiarizarse con la dicción. Conseguirás normalizar el idioma, y podrás introducirlo en tu día a día hasta que el español sea un reflejo para ti.

 

Tienes disponible la transcripción de cada episodio en mi página web spanishwithsheila.com/transcripts, para que no te pierdas ni una palabra. 

 

En este episodio te explicaré mi experiencia viajando por Suiza, nuestro pequeño road trip por el país. 

 

Suiza, paraíso de lagos y montañas, este fue nuestro destino para nuestras vacaciones en agosto de 2022. Decidimos este bello país para ir con nuestros dos perros, por su naturaleza, su tranquilidad, y no podía faltar ver la inmensa e impresionante cima del Matterhorn.

 

Y así, es como empieza nuestro viaje, un 15 de agosto, emprendemos ruta desde Chamonix-Mont-Blanc, hacia El Castillo de Chillón. Este lugar se encuentra a la orilla del Lac de Léman (el lago más grande de Europa), es un castillo medieval que a lo largo de la historia ha sido sede de torturas, artillería e incluso prisión militar. Es uno de los edificios más visitados en Suiza, y su entrada cuesta 12,50 CHF (francos suizos).

El castillo es un lugar espectacular, lleno de historia, y con un exterior precioso. Hay sitio para aparcar justo delante, pero necesitas la tarjeta de horas, es una tarjeta azul en la que marcas a qué hora has llegado, y puedes estar 3h gratis (se puede conseguir gratis en las oficinas de turismo).

 

Seguimos nuestro viaje hasta Gruyères, este pueblo es conocido por su queso, y sus Fondue. Es un lugar pequeñito pero con mucho encanto, la calle central tiene una decoración exquisita. Aquí puedes visitar el Castillo Gruyères (12 CHF) o la fábrica de queso Masion du Gruyères (7 CHF), dónde vas a disfrutar de una experiencia con los cinco sentidos. Nosotras no entramos en ninguno de los dos museos, decidimos pasear por los jardines y exterior del Castillo y disfrutar de las vistas.

 

Aparcar en Gruyères es muy sencillo, llegando al pueblo hay espacios habilitados para ello, pero como en casi toda Suiza, aunque sea un descampado, se debe pagar.

 

Continuamos hacia Friburgo, una ciudad con casco antiguo medieval, perderse por sus calles es perfecto para acabar el día. Puedes disfrutar de calles empedradas, con largas escaleras, sus puentes sobre el río Sarine, o la imponente catedral gótica, con vidrieras de arte modernista, la entrada es gratuita, solo se paga si quieres realizar el tour hasta el campanario.

 

Aparcamos en el parking céntrico de la ciudad, cuidado, casi todos los parquímetros sólo  aceptan monedas (francos suizos) hay varias aplicaciones para hacerlo desde el móvil, nosotras utilizamos EasyPark, es muy sencilla, y solo debes vincular tu tarjeta.

 

Aquí finalizo nuestro primer día, descansamos a la orilla del Lac de Léman (es un sitio totalmente recomendable).

 

Estábamos asombradas con las vistas, y el encanto de este bello país, así que decidimos seguir nuestro viaje hacia uno de los valles más imponentes, Interlaken.

 

Día 2, empezamos por Lauterbrunnen, uno de los lugares que inspiraron a Tolkien, para “El señor de los anillos”, y no es para menos, es un pueblo precioso que cuenta con 72 cascadas. Puedes visitar el interior de algunas de ellas (hay gratuitas, y de pago). Te recomiendo al menos visitar una, es un espectáculo ver las gargantas que se han creado por el curso del agua a través de la montaña.

 

Desde esta zona se puede ir a Jungfraujoch, en apenas 2h de tren puedes estar viendo la montaña declarada patrimonio de la humanidad. Dentro tienes un museo de hielo, e incluso podrás subir a la Cima de Europa. Seguro que es una experiencia única, pero nosotras decidimos no hacerla debido a su elevado precio, son. entre 180-220 CHF por persona, incluido el transporte hasta la cima.

 

Seguidamente fuimos hasta Grindelwald, dónde disfrutamos de su zona comercial, y nos comimos un rico helado artesano. Decidimos seguir en el Valle de Interlaken, y hacer una pequeña ruta con los perros por el Unterseen. Es un espacio natural muy bonito, con salida al Lago Thunersee. Aquí puedes aparcar gratis, durante 3h, recuerda llevar la tarjeta azul que te he comentado anteriormente.

 

En el día 3, visitamos la capital, Berna.

Decidimos aparcar en la estación de trenes, un lugar muy céntrico y resguardo. Salimos a descubrir la ciudad, sus parques, y sus edificios. El casco antiguo es precioso, debes perderte por sus calles y disfrutar de su vida comercial. Algo que nos llamó la atención son  sus típicas tiendas en sótanos.

Destacar el Palacio Federal de Suiza, la Torre del Reloj, la Catedral de Berna, del Siglo XV, de estilo gótico, es el edificio religioso más grande de Suiza. Su entrada es gratuita. Como dato curioso, hay un libro de recuerdos, en el cual puedes poner que has estado allí.

 

El día 4, amanecimos en Frutigen, y decidimos ir a uno de los puentes colgantes más largos de Europa, Hängerbrüke Hostalde, son 156 metros de largo, y 38 metros de altura. Cruzarlo es precioso, pero no es apto para personas con vértigo, ya que la pasarela es de hierro, y a tus pies, puedes ver el río que cruza el puente.

Para aparcar no tuvimos problema, de hecho era gratis, al otro lado del puente hay un restaurante, allí sí que hay que pagar por el parking unos 2 CHF.

 

Decidimos hacer una ruta de montaña y nos fuimos a Kandersteg, aparcamos cerca de la Iglesia, dónde hay un parking de pago. Iniciamos la ruta allí mismo, hay carteles que la van indicando el camino, son 4 km, con 439 metros de desnivel positivo. Se tarda alrededor de la 1:20h, y llegas al lago Oeschinensee.

Arriba encontrarás más rutas, un restaurante, un puestecito para coger fuerzas, y unas vistas increíbles.

 

Día 5, nos llovió durante todo el día, así que decidimos ir a Spiez visitar su iglesia y castillo, ya que nos quedaba cerca de nuestro camping. Finalmente acabamos haciendo un paseo  por Thun, y el Castillo Schloss Schadau, reconvertido en hotel. Schadau Park, es un jardín inglés, y su Castillo fue construido entre el arte gótico y el neorrenacentista, es majestuoso, y tiene unas vista preciosas al lago.

 

Día 6, ponemos rumbo al valle de Zermatt, pero como es un lugar dónde no se puede ir en coche particular, solo suben vehículos autorizados y deben ser eléctricos, buscamos un camping cercano para poder subir en tren o autobús.

 

Finalmente elegimos el camping de Randa, que quedaba muy cerca del pueblo de Täsch en 25 minutos andando estás allí, es pequeñito, pero tiene su encanto.

 

Día 7, nos levantamos pronto para coger el primer mini-bus hacia Zermatt, salida 7 am. Cuando llegamos vemos que nos quedamos fuera y debemos esperar a las 8 al siguiente. Ya que estábamos en marcha y listas para irnos, decidimos ir andando hasta Täsch y coger el tren.

 

Subir a Zermatt desde Täsch son 18 CHF, y los perros pagan la mitad de un billete. Hay ofertas si coges ida y vuelta, dos adultos, y dos perros nos costó 49 CHF .

 

Subimos al tren a las 7:40h, y en apenas 10 minutos estábamos en el centro de Zermatt. Empezamos viendo el mirador del Matterhorn, y nos quedamos alucinadas, ya que se ve enorme desde el pueblo.

 

Sin perder más tiempo fuimos a la estación del funicular, queríamos hacer la ruta de los cinco lagos, es muy sencilla, unos 9 km, y poco más de 150 metros de desnivel positivo si lo haces cómo lo hicimos nosotras.

 

Elegimos billete combinado, subida hasta cima de Blauherd (funicular hasta Sunnegga, y luego teleférico hasta Blauherd), y vuelta la hicimos en funicular desde Sunnegga. Lo hicimos de está manera ya que casi toda la ruta la haces de bajada.

 

Nos costó, dos adultos, 99 CHF, y los perros no pagan. Esta ruta es 100% recomendable, nosotras nos llevamos tupper y comimos en uno de los lagos viendo la majestuosa cima del Matterhorn.

 

Finalmente bajamos a Zermatt, es un pueblo con mucho encanto, pero todo enfocado a la montaña. Por cierto, el logo de Toblerone, es la cima del Matterhorn, y si os fijáis, en el centro hay un oso, el símbolo de Berna (la capital, dónde realmente se creó dicho chocolate).

 

Te voy a contar un poco de la historia del Mattherhorn o también conocido como Cervino en italiano, es una de las montañas más emblemáticas del mundo y uno de los picos más fotografiados y reconocidos en los Alpes. Se eleva a una altitud de 4.478 metros sobre el nivel del mar y tiene una forma distintiva de pirámide con cuatro caras que apuntan en cada punto cardinal.

La historia del Matterhorn está marcada por desafíos y tragedias en su ascenso. A principios del siglo XIX, cuando el montañismo empezó a ganar popularidad, varias expediciones intentaron escalar la montaña, pero la cumbre permaneció inalcanzable durante muchos años debido a la complejidad de sus aristas y sus difíciles condiciones climáticas.

El 14 de julio de 1865, la expedición liderada por Edward Whymper, un montañista británico, logró alcanzar la cumbre por primera vez. Sin embargo, en el descenso, ocurrió una tragedia: cuatro de los miembros del equipo, incluido el guía suizo Michel Croz, murieron al caer mientras descendían por una de las aristas. Esta tragedia se conoció como el "Desastre del Cervino" y tuvo una amplia repercusión en la comunidad montañista.

A pesar de las dificultades iniciales y los accidentes mortales, el Matterhorn se ha convertido en una de las montañas más deseadas para los alpinistas experimentados. Hoy en día, el ascenso por rutas seguras y bien equipadas sigue atrayendo a muchos montañistas y escaladores de todo el mundo.

Además, el Matterhorn se ha convertido en un importante destino turístico tanto para los amantes del montañismo como para los visitantes que deseaban disfrutar de sus impresionantes vistas y paisajes alpinos. La ciudad suiza de Zermatt, situada a los pies del Matterhorn, es el punto de partida habitual para las expediciones y es  conocida por su encanto alpino y sus actividades relacionadas con la montaña.

En resumen, el Matterhorn es una montaña legendaria que ha jugado un papel crucial en la historia del montañismo y sigue siendo un símbolo icónico en los Alpes, atrayendo a escaladores y turistas de todo el mundo. Su belleza y desafío continúan inspirando a aquellos que se aventuran a explorar sus alturas.

 

Recorda que tienes la transcripción del episodio en mi página web spanishwithsheila.com/transcripts 

 

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 Nos vemos en el próximo episodio. 

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